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lunes, 7 de mayo de 2018

Maratón de Vitoria 2018: 2h43’32’’


Las últimas maratones no he podido hacer la mejor preparación. Para ésta en concreto empecé con el pie cambiado, lesionado casi todo el mes de enero, el invierno más lluvioso y frío que recuerdo, una caída a finales de marzo que me tuvo otros 6 días parado, y dos pequeñajos en casa con los que no recuerdo lo que es dormir una noche 8 horas del tirón. Así que con un promedio de 90 kilómetros semanales en los últimos 2 meses no las tenía todas conmigo para conseguir el décimo sub 2:40 horas. Pero la verdad es que confiaba en ello, me estaban saliendo por fin unos buenos entrenamientos.

Viajamos a Vitoria en autobús para ir más tranquilos. Hacía bastante fresco, aparentemente sin viento, las condiciones parecían buenas. Los primeros kilómetros son favorables, intento no pasarme de ritmo, y de hecho ya de inicio veo que no voy tan cómodo a los ritmos previstos como debiera. Así que por no cebarme con el ritmo me voy descolgando de los grupos que se van formando y me encuentro solo. Acabo tirando de otros dos y conseguimos formar un pequeño grupo. A partir del 15 nos quedamos solos los del maratón, entramos en una zona de Vitoria nueva, con mucho tobogán, que es lo más duro de la carrera con diferencia. Voy con un buen compañero de viaje, Igor Castillo, dándonos relevos, no me salen los ritmos que pensaba y además en esta zona de repechos sobre todo me falta un poco el aliento, puede que haya mucha humedad.
fotografía de meta de Cano Fotosports
Pasamos por la media maratón en 1:21:12, no me veo capaz de doblar, así que la idea ahora es pelear por hacer la mejor carrera posible y ya que estamos buscar una buena posición. Entramos en unos kilómetros en los que compartimos carrera con los atletas de la media maratón que llevan 7 kilómetros de carrera menos, con un ritmo muy inferior al nuestro. Por un lado se agradece la compañía, pero por otro recorremos muchos metros de más y en alguna ocasión nos vemos cerrados en los giros. Tenemos a dos participantes del maratón a pocos metros, yo me he recuperado bastante y aprieto fuerte esos kilómetros, yéndome en solitario y colocándome en la quinta posición de la carrera. Cuando nos separamos de los de la media empiezan mis mejores kilómetros. Voy solo, disfrutando de la carrera, de las grandes rectas ya sin toboganes (aunque también sin gente), sin molestias, corriendo relativamente rápido a 3’45 el kilómetro. En los cruces veo a los dos que llevo por delante, tercero y cuarto, y empiezo a cronometrar el tiempo que me sacan. Voy reduciendo un poquito, pero muy poquito la verdad, y en el último giro, kilómetro 38, veo que no van a desfallecer y que me voy a tener que conformar con ser quinto. Así que sin nada por lo que pelear y con los dos siguientes corredores a una distancia suficiente los últimos kilómetros me relajo un poco, hasta los últimos 500 metros que como siempre son lo mejor del maratón de Vitoria, la llegada por la calle Dato.
Me quedo con esos kilómetros en los que me he sentido tan bien. Ahora a pensar que en Berlín pueda volver a intentar bajar de las 2 horas y 35 minutos, en casa me van a tener que echar una mano -o dos- para poder entrenar.