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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Maratón de Berlín 2018. DNF.

No pudo ser. Había entrenado bastante bien y me encontraba en las mejores condiciones de los últimos años. Pero no conté con los virus de los pequeños de casa. Desde el jueves con muchos mocos, el sábado por la tarde lo pasé en el hotel intentando recuperar lo máximo posible confiando en encontrarme mejor en carrera y no notar nada. Por la noche me llevé otro susto al darme cuenta de que no había metido las plantillas, ni las mías ni las propias de las zapatillas, así que sin tiempo para comprar nada acabé metiendo las plantillas de los zapatos que llevaba. No las tenía todas conmigo.

A ésta le daba igual mi tiempo en carrera
con tal de acabar de una pieza
     Como siempre, muy buena organización en la salida del maratón. Me situé rápidamente en mi “corral”, el A, que iba de 2:20 a 2:40. El primer km salí fuerte, pero pronto vi que no iba a  poder, no podía acompasar la respiración. Los primeros 10 kms me pasó mucha gente, yo iba echando flemas e intentando coger mejores sensaciones y un ritmo con el que  pudiera llegar a meta. Del 10 al 25 conseguí mantener un buen ritmo, sobre 3’48, intenté tener opciones de bajar de 2:40, volví a recuperar posiciones, pero en pocos kilómetros me vino un bajón muy fuerte, las piernas y los lumbares me dolían mucho y no tenía fuerzas para seguir. Así que en el 28 busqué salirme pero me dijeron que estaba muy lejos de cualquier estación de tren, por lo que troté unos kilómetros más.

   Podría haber acabado la carrera pasando una hora de miseria, pero la decepción iba a ser igual de grande, así que creo que hice bien dejándolo. Decepción y mucha rabia por todo un verano entrenando a las 7 de la mañana con la ilusión por un día que salió mal.

    Lo que es la perspectiva. Recordaba un recorrido todavía más llano, y con más animación. Si no hubiese tenido otras experiencias mucho mejores, en las que viví la euforia en vez de las penurias de este año, aquí en esta crónica diría que el maratón de Berlín no es para tanto. Pero sé que no, que es un pedazo de maratón. Un recorrido en el que sigues los pasos de Gebresselasie o de Kipchoge. Todavía espero volver más veces.