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lunes, 27 de noviembre de 2017

maratón Donostia-San Sebastián: 2:38:59


Desoyendo los “consejos” que me daban en casa (con toda la razón, teniendo un recién nacido y otro niño de 2 años), después de la maratón nocturna de Bilbao me apunté para hacer 5 semanas después el maratón en Donosti. Mis razones eran que en Bilbao no me había desgastado mucho (había hecho unos 20 kms a ritmo relativamente cómodo sobre 4’15) y que me encontraba mejor de forma después de correr el maratón que antes. Así que han sido 5 semanas más de tensar la cuerda un poco en casa, aunque muchos días me he conformado con rodajes de menos de 10 kms en horarios raros, intentando arrimar el hombro lo que he podido.
Intentando no perder comba con el grupo

La verdad es que aunque he arrastrado más sueño y cansancio de lo normal, he procurado sacar dos entrenamientos buenos semanales. No tan largos y duros como los que suelo hacer otras veces, pero creo que consistentes. Dos rodajes largos fuertes de 28 y 25 kms, progresivos de 20-22 kms metiendo muchos kms entre 3’40 y 3’50, y algunas series largas (3x4000), sin llegar a los 100 kms semanales. En ese sentido, he hecho menos pero he procurado sacarle chispas.
Según los últimos entrenamientos, me veía con posibilidades de llevar un ritmo de 3’45 el km, aunque con dudas de llegar bien al final por el poco volumen de mis entrenamientos últimamente. Me había enterado de que iba a haber un grupo para pasar la media en 1:18:30, algo más rápido de lo que pensaba, pero por no jugármela a ir solo, busqué ese grupo en los primeros kms. Enseguida me vi muy forzado y me descolgué a los 2 o 3 kms, volviendo al plan original de asegurar un sub 2:40. Dejé pasar gente sin intentar seguirles, y por fin a los 7-8 kms tuve suerte y me enganché en un grupo muy bueno. Pasamos la media en 1:19:4x, yo no iba para nada sobrado, en algunos momentos me sacaban unos metros, y yo me esforzaba siempre en volver porque había tramos en los que el viento daba en contra y era importante ir protegido. Además de que me temía que en cuanto me soltaran iba a bajar los brazos y se me iba a ir mucho el ritmo. No pude dar ni un solo relevo, me llevaron con el gancho hasta el final. Llegamos los 5 del grupo juntos hasta el km 41, allí ya cada uno tiró con lo que podía. Yo bastante hice con mantener el ritmo que llevábamos y bajar in extremis de 2:39.
No me han gustado nada los cambios en el circuito del maratón. El resumen sería que hay más cuestas (antes eran casi imperceptibles) y más giros (sobre todo muy incómodos los de 180 grados). Sigue habiendo mucha gente a partir de 2:34, eso sí, con lo que para mí sigue mereciendo la pena dormir en casa y correr aquí.
Muy contento de poder seguir ahí, otro nuevo sub 2:40 (el noveno), el 31º maratón consecutivo que bajo de 3 horas, y el 35 en total. El plan para esta primavera era tomármela tranquila, sin maratón, pero conociéndome será complicado. Y para otoño ya estoy apuntado a Berlín, a ver si para entonces puedo conseguir entrenar algo más.