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jueves, 19 de enero de 2017

¿En qué fallamos (más) los corredores populares?

La mayoría de corredores populares nos hemos incorporado a este deporte más o menos ya mayores, sin haber pasado por las manos de un técnico en atletismo que nos guíe en nuestras primeras zancadas. Buena parte hemos practicado uno o más deportes previamente y tenemos algún rudimento de “gimnasia”, y ni siquiera eso lo llevamos mucho a la práctica. Aunque queramos mejorar y no sólo evadirnos un rato de otras cosas, pensamos que lo fundamental, casi lo único importante, es correr. Incluso diría que llevamos una progresión inversa a lo recomendable, empezamos a interesarnos por introducir la gimnasia, o propiocepción, o ejercicios pliométricos, además de ejercicios de técnica de carrera, o pesas en el gimnasio, una vez llevamos ya tiempo corriendo y hemos consolidado muchos “vicios” corriendo. Al principio damos por hecho que correr es natural y que todo el mundo sabe hacerlo, o que cada uno tenemos nuestro estilo característico e inmutable, y lo llevamos a la práctica con mejor o peor suerte. Cuando estamos hechos un ocho y los mejores fisios, osteópatas o masajistas se las ven y se las desean para arreglarnos un poco, suele ser el momento en el que empezamos a pensar que igual sí que deberíamos haber construido nuestro estilo corriendo desde el principio, y buscamos alternativas.

No es habitual que en las fotos parezca que corra correctamente
Aún sin llegar la mayor parte del tiempo a ese extremo de lesiones o descompensaciones extremas, es habitual para este servidor sufrir bastante muscularmente en mis maratones. Dolores que vienen y van, músculos que se bloquean y hacen que la técnica de carrera según pasan los kilómetros se deteriore más todavía hasta extremos sonrojantes… Acabo empujando las piernas hasta con las orejas, con mucho mayor esfuerzo y gasto que si consiguiera correr de forma más eficiente.


En mi caso son 20 años corriendo, lo tengo más crudo para corregir defectos. Además de que, seamos sinceros, aún escarmentado por la experiencia constante, no tengo ni mucho tiempo ni muchas ganas, por más “maratoniano serio” que me considere. Para mí es un logro seguir consiguiendo escurrirme seis veces por semana para sacar mínimo mi hora y cuarto u hora y media, incluyendo mis 5 minutitos de estiramientos al acabar de correr. Y sin embargo, algo intento: uso mis 10 minutos de calentamiento para además del consabido trote inicial, meter siempre unos cuantos ejercicios que involucren al mayor número de grupos musculares posible, muchos tipos de saltos que voy alternando, skipping, rotaciones de cadera… Además de intentar ser consciente durante mis rodajes de intentar bracear paralelo al cuerpo, sin bajar los brazos ni cruzarlos, echar el cuerpo ligeramente hacia delante, aumentar mi cadencia de pasos, no mover la cadera, llevar hombros relajados… (un montón de cosas que en cuanto acelero un poco se me va el santo al cielo). Es más que probablemente insuficiente, además de que sin supervisión no tengo claro que realice todos los ejercicios ni la técnica correctamente, pero siento que algo ayuda (Espero que a algo más que a sentirme un "maratoniano serio"). El día que tenga más tiempo…

miércoles, 11 de enero de 2017

Atletismo federado y "running" popular

El domingo pasado vi por la tele (después de haber estado in situ por la mañana) algo que es impensable en casi cualquier otro deporte. Un corredor aficionado parándose para ayudar a levantarse del suelo a uno de los mejores atletas del mundo. Lo inusitado no es el gesto deportivo (es propio de todo deportista y Abel no iba a ser menos), sino que coincidieran en espacio y tiempo dos deportistas de niveles tan dispares. Y es que en atletismo tenemos la oportunidad de competir de tú a tú contra los mejores, como este domingo en Amorebieta.

Es un cross, como Elgoibar o Lasarte,  hablando de los que tengo cerca y conozco (o hasta hace poco tiempo Llodio), donde han corrido y corren los mejores atletas africanos, europeos, españoles y vascos. Y después va llegando gente de nivel más bajo, pasando por mí, y más abajo. Donde coincidimos corredores populares sin ningún contacto previo con el mundo del atletismo federado, con otros que llevamos más tiempo “entre dos mundos”, con atletas federados ajenos al boom del “running”. Y todos por detrás de las grandes figuras contrastadas de este deporte.
Foto de Festak.com en la que se aprecia la alfombra sobre la que corrimos

Y siempre me pregunto por qué no se tienden más puentes entre esos dos mundos de los que hablo, el de lo que ahora se llama “running” popular, y el atletismo federado. Es verdad que algunas carreras de campo a través están empezando a abrirse a atletas populares, organizando carreras paralelas para las que no es necesario estar federado. Pero echo de menos algo más drástico. Todos tenemos un gen competitivo, más o menos escondido, o latente. Algunos “runners” de ahora defienden que eso en ellos es secundario, incluso la mayoría no es aficionada al atletismo y no se ven a sí mismos como atletas. Se centran en “correr por correr”.  Sin embargo alguien un poco perspicaz ve que proliferan las “apps” con datos de distancias recorridas, desniveles y ritmos. La competición se está trasladando  al mundo virtual, con muchedumbres que ni conocen ni les preocupa conceptos como técnica de carrera, propiocepción, o simple acondicionamiento físico que no sea correr (error que compartimos muchos , no por estar federados absorbemos conceptos técnicos por ciencia infusa), todo ello bajo las narices de las instituciones del deporte y de la salud. Seguimos siendo por naturaleza igual de competitivos que hace 20 años y ahora es mucho mayor el número de gente que corre. Y sin embargo, eso no se refleja en participación ni en la calidad de las marcas en el atletismo federado.

Por un lado, las instituciones deberían intentar apoyar más a este mundillo, que con la crisis económica lleva años ahogándose. También promover la formación física de verdad y el deporte en los colegios. Pero por otro, hay que intentar abrirlo más al público: abrir las pistas de atletismo, atraerlo con fórmulas distintas: competiciones en pista para no federados, puede que incluso virtuales, apoyar carreras populares de distancias inferiores al maratón y volver a involucrar a federaciones territoriales y clubs en su organización y gestión -no siempre se debe pensar en el impacto económico para la ciudad sino también en la promoción del deporte entre los locales y en atraer al público en general con figuras del atletismo-… En definitiva, abrir la burbuja del atletismo federado y dejar que se mezcle un poco más con el popular. Conseguiremos que lo federado no se siga consumiendo lentamente y abriremos un nuevo horizonte para muchos corredores, “runners”, o como cada uno quiera llamarse; puede que consigamos que muchos se llamen "atletas".